Pablo Lavandeira: «Este Mundial nos obliga a hacer autocrítica; tenemos potencial para estar entre los tres primeros»
-
El internacional vallisoletano analiza el Mundial de Ottawa, reconoce que el éxito del Europeo pudo alimentar los egos del vestuario y reclama más recursos y responsabilidad para proteger las sillas de los deportistas paralímpicos.

-El Mundial de Ottawa no ha terminado como esperaban. ¿Qué lectura haces del resultado?
-Pablo Lavandeira: Sinceramente, el resultado es decepcionante. No es el resultado que queríamos, pero sí el que merecemos. No hemos hecho las cosas bien y creo que debemos hacer autocrítica, todos y cada uno de nosotros. Tenemos que identificar dónde hemos fallado, reconocer nuestros errores y trabajar para solucionarlos. Este equipo tiene potencial de sobra para estar entre los tres primeros en todos y cada uno de los torneos que dispute, pero el potencial por sí solo no es suficiente. En este Mundial apenas hemos sido competitivos en uno o dos partidos y eso, en una competición de este nivel, se paga muy caro.
-Después del oro en el Europeo de 2025, ¿cree que el éxito pudo afectar al grupo?
-Siempre lo diré: este grupo es una familia. Llevamos muchos años juntos, prácticamente nos hemos criado juntos, y eso hace que nos conozcamos muy bien, tanto dentro como fuera de la pista. Pero también es verdad que, después de conseguir el oro en el Europeo, creo que el ego de todos creció un poco. Todos queríamos tener más protagonismo, demandábamos más minutos y quizá, en determinados momentos, no tuvimos las actitudes más adecuadas hacia nuestros propios compañeros. Creo que eso terminó afectando al grupo y es algo sobre lo que debemos reflexionar. De cara a unos Juegos Paralímpicos, creo que todavía nos falta evolucionar y desarrollar más herramientas, tanto individual como colectivamente. Tendremos que esperar al próximo verano para ver de qué somos capaces y comprobar si lo ocurrido en este Mundial ha sido simplemente un tropiezo puntual o si realmente estamos atravesando un mal momento como equipo.
-¿Cree que el baloncesto en silla de ruedas español está evolucionando al ritmo que debería?
-Pues no sabría decirte al cien por cien, la verdad. 😅 En algunos aspectos creo que estamos mejorando muchísimo, sin ninguna duda, pero en otros todavía nos queda bastante trabajo por delante. Creo que es fundamental que todos rememos en la misma dirección: clubes, jugadores, entrenadores y federación. Precisamente por eso, varios jugadores nos hemos unido para crear una asociación de jugadores, con el objetivo de que nuestra opinión, al menos, sea escuchada y, ojalá, también tenida en cuenta a la hora de tomar decisiones que nos afectan directamente. Lo que está claro es que todos queremos que el baloncesto en silla de ruedas siga creciendo en España. Y creo que, si somos capaces de trabajar conjuntamente, tenemos mucho margen de mejora.
-Han pasado muchos años desde sus primeros pasos en este deporte. ¿Cuánto ha cambiado Pablo Lavandeira como jugador?
-Bueno, está claro que algo he tenido que madurar… ¡Que ya me ha salido alguna cana y todo! 😂 Ahora en serio, creo que he crecido muchísimo, tanto personalmente como en mi faceta de jugador. Con el paso de los años he empezado a comprender otros aspectos del juego que son igual o incluso más importantes que la propia táctica. Además, haberme sacado el curso de entrenador me ha permitido ampliar mis conocimientos y ver el baloncesto desde otra perspectiva. Ahora entiendo mejor determinadas situaciones, decisiones y aspectos del juego a los que quizá antes no prestaba tanta atención. El baloncesto, y especialmente el baloncesto en silla de ruedas, está en constante evolución. Y nosotros, tanto jugadores como entrenadores, tenemos que evolucionar con él si queremos seguir siendo competitivos.
-Desde su experiencia, ¿existe una equiparación suficiente entre el deporte olímpico y el paralímpico en cuanto a recursos?
-Sinceramente, no lo sé. A día de hoy no he hablado con suficientes personas del mundo olímpico y paralímpico como para poder hacer una comparación con conocimiento de causa. Lo que sí tengo claro es que, como selección española de baloncesto en silla de ruedas, creo que todavía nos faltan recursos. Y eso que hemos demostrado que, incluso con recursos limitados, somos capaces de hacer historia, como hicimos consiguiendo el oro en el Europeo de 2025. Desconozco si en otros deportes, federaciones o modalidades existe una mayor equiparación. No quiero afirmar algo de lo que no tengo certeza. Pero sí creo que debemos seguir trabajando para que los deportistas paralímpicos dispongamos de los recursos y las oportunidades necesarias para competir al máximo nivel.
-¿Qué hace cuando no estás entrenando o compitiendo? ¿Cómo es su vida fuera del baloncesto?
-Pues acabo de terminar Ingeniería Informática este año y ahora voy a empezar un máster en Ciberseguridad. También he estado en búsqueda activa de empleo, aunque finalmente me he decantado por seguir formándome y compaginarlo con el baloncesto. Por lo demás, llevo una vida bastante normalita. Me gusta ir al gimnasio, jugar al ordenador, salir a comer con amigos… ¡Tampoco tengo una vida demasiado emocionante! 😂 Intento disfrutar de mi tiempo libre y compaginarlo todo de la mejor manera posible.
-Es vallisoletano. ¿Se plantea volver algún día a jugar en Valladolid?
-¡Por supuesto! Todos los años está la tentación de volver. De hecho, el año pasado estuve muy cerca, pero finalmente decidí que todavía era demasiado pronto. Soy un enamorado de nuestra ciudad, de Valladolid, de nuestra gente, de nuestras costumbres y, sobre todo, de nuestra comida… ¡Eso que no falte! 😂 Así que, respondiendo a la pregunta: sí, rotundamente sí. Valladolid es mi casa, mi ciudad y mi gente. Estoy convencido de que en algún momento volveré. ¿Cuándo? Pues eso, a día de hoy, no te lo puedo responder porque ni yo mismo lo sé.
-Después de vivir tantos viajes y competiciones internacionales, ¿qué pediría para mejorar la experiencia de los deportistas con discapacidad, especialmente en los desplazamientos?
-Sobre todo, pediría a las personas que trabajan en aeropuertos y otros medios de transporte, donde tenemos que dejar nuestras sillas de ruedas a cargo de terceros, que tengan muchísimo cuidado con ellas. Sé que puede sonar muy típico, pero es que, sin mi silla de ruedas, no puedo desplazarme de manera independiente. No estamos hablando de una maleta que, si se rompe, puedes sustituir por otra. Estamos hablando de nuestra autonomía. Y también me gustaría que la sociedad fuera consciente de lo que cuestan nuestras sillas. Sé que a veces podemos parecer pesados con este tema, pero es que una silla de diario o una de competición cuestan muchísimo dinero. Por poner un ejemplo, si a una persona se le rompen las zapatillas, puede comprarse otras por 30 euros. Si son unas zapatillas deportivas, quizá le cuesten 100 euros, que ya es bastante dinero. Pero es que una silla de ruedas de uso diario no baja de los 4.000 euros y una de competición puede superar fácilmente los 8.000 euros. Imagina que cada dos por tres te la rompen, te la llevan a la cinta de recogida de equipajes en lugar de entregártela en la puerta del avión o te la devuelven con algún desperfecto. Una silla de ruedas no es equipaje y, por tanto, no debería tratarse como tal. En mi caso, comprar una silla de diario y otra de competición supone gastarme el equivalente al salario de medio año. Es muchísimo dinero. Por eso creo que hace falta más concienciación, formación y, sobre todo, responsabilidad por parte de las compañías y de las personas encargadas de manipular nuestras sillas. No estamos pidiendo ningún privilegio, simplemente que se trate con cuidado algo que es imprescindible para nuestra vida cotidiana.